Defender la alegría

Cómo defender la alegría como una trinchera? El signo de pregunta lo cambia todo. Nos pone
en un lugar de nos hacemos cargo de la plataforma emocional que elegimos transitar. Y sí, lo
sepamos o no, elegimos. Elegir no elegir es elegir, también.
En tanto, le dediquemos un espacio a la pausa, a reflexionar y resignificar el presente, nos
podemos rescatar de algunas emociones que no suman a la hora de tomar decisiones.
Hay situaciones muy duras, comprensibles que por la magnitud quedan exentas de cualquier
planteo práctico con respecto a la alegría. No obstante, en algún lugar aún los dolores,
angustias, vacíos pueden redondearse en términos de preguntas que suponen previamente la
intención de cambiar.

Cuánto de lo que sentimos, realmente nos corresponde para estar en el estado emocional que
estamos?

Qué tipo de compañía elegimos para nosotros? El noticiero diciendo 24×7 malas noticias es un
buen compañero ?

Qué cosas tenemos hoy en la vida para ser agradecidos?
Techo? Comida? Salud? Afecto?

Podrá sonar muy básico, sin embargo cuántas veces reparamos en ello?
A qué le dedicamos más tiempo? A la gente que nos trata bien, nos enriquecen con su
presencia o a los ruidos molestos con forma humana?

Lejos está todo esto del simplismo de nada “nos afecta”, sí muy de si lo que nos afecta tiene
una razón válida y sustentable para hacerlo o está lejos de nuestro alcance, responsabilidad o
decisión.

No es casual que se compartan solo el 5% de las buenas noticias y el resto es drama. Esto habla
de nuestra condición humana, simplemente porque la pulsión de muerte es más fuerte que la
de vida. Simple, doloroso y real.

Ahora, qué se puede hacer con esto?
1- Revisar lo que nos decimos de lo que está pasando.
2- Discernir acerca de lo que nos tiene o no que afectar?
3- Indagar si apostamos comprometidamente a estar “vivos y animados”o “la víctima nos
sienta bien, cómodos y seguros?”
4- Casi siempre alguien tiene como primer comentario algo negativo tipo..”qué calor, qué
frío, llueve, no llueve, el dólar… y la pregunta es qué de todo esto depende de
nosotros? Manejamos el clima? Somos los “desestabilizadores de la lechuga?”
No, no? Entonces? Qué otras cosas podríamos decir o elegir escuchar?
5- Somos militantes de la vida o la resignación?
6- De nuevo, sabiendo que nos vamos a morir, única certeza, cómo elijo pasar este
tiempo en el planeta?
7- Qué significa hoy ser “rebelde” al menos en Argentina: decidir a favor del estar bien,
en paz a pesar de los denodados embates del entorno, del gobierno, los medios, la
justicia… Discernir. Elegir. Qué, cómo, con quién, cuándo. Sin postergación.
8- “Vivo y animado” reza la etimología de alegría…en qué aspecto/s de nuestra vida nos
sentimos así? Ese o esos lugares los honramos? Lo agradecemos o hacemos siempre
más importante lo que nos falta, lo que no tenemos?

Víctima o responsable del contentamiento ( diferente al conformismo) depende en
gran parte de nuestras decisiones internas.

Para esto es casi imprescindible saber
quiénes somos, quiénes vamos siendo y qué queremos ser.

Tiene que ver con lo que nos decimos de lo que nos pasa, todo el tiempo. Del foco en la
abundancia o la carencia. De darle el poder a otro u otros para que arruinen o no nuestra vida.

A veces pequeños gestos alteran el curso anímico de alguien y quizás nunca lo
sepamos: una sonrisa, un saludo afectivo, un gracias, un “te ayudo?” Un abrazo
sentido. Tan sentido como vivir animadamente.

Animarnos a vivir como rebeldes. Alegres por estar vivos. Y animados. Con alma.

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